MASDEU AGRAZ, DIONISIA

Ceramista, Escultora, Pintora
Pina de Ebro, 07/04/1902 – Zaragoza, 27/09/1962
Dionisa Masdeu Agraz fue una artista aragonesa formada en Zaragoza, Madrid y Valencia, que destacó por su dominio técnico y su temprana proyección artística. Pensionada en varias ocasiones, desarrolló una obra moderna que integró pintura, escultura y cerámica, con especial relevancia en los años treinta. Durante décadas mostró su obra en numerosas exposiciones individuales y colectivas y desempeñó también labores docentes. Es reconocida como pionera de la cerámica artística aragonesa.

Dionisia Masdeu Agraz nació en la localidad zaragozana de Pina de Ebro el 7 de abril de 1902, en el número 3 de la plaza El Marrán -actual plaza de San Miguel-. Era hija de Salvador Masdeu Beltrán y de Carmen Agraz Aznar, que tuvieron otros tres hijos: Carmen, Gaspara y Carmelo (que falleció al poco de nacer) Masdeu Agraz. Vivió en dicha localidad hasta 1907, año en que su padre vendió el negocio familiar y se trasladaron a Zaragoza.
Dionisia Masdeu mostró sus dotes artísticas desde niña, y siguiendo su vocación se matriculó en la Escuela Industrial y de Artes y Oficios de Zaragoza, donde estudió entre 1920 y 1923. Durante aquellos años recibió varios premios y distinciones en clases como Dibujo Artístico, Modelado y Vaciado, Composición decorativa (Pintura) o Concepto del Arte e Historia de las Artes Decorativas. Su interés por ampliar su formación fuera de Zaragoza le llevó a presentar, en 1924, tres ejercicios obligatorios para optar a una pensión de la Diputación Provincial de Zaragoza, aunque la ayuda fue finalmente concedida a la pintora Joaquina Zamora Serrate. Estas obras tempranas -dos dibujos al carboncillo y un óleo- revelaban ya un notable dominio del dibujo, del claroscuro y de la composición, así como una temprana sensibilidad por el volumen y la estructura formal, cualidades que posteriormente caracterizarían su labor escultórica. Al año siguiente fue pensionada por el Patronato Villahermosa-Guaqui, gracias a lo cual se trasladó a Madrid y se matriculó en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado, donde estudió hasta 1929. Al año siguiente se trasladó a Valencia, con una pensión del Ayuntamiento de Zaragoza -para trabajos de cerámica-, y continuó su formación en la Escuela de Cerámica de Manises. Además, Dionisia Masdeu obtuvo una cátedra de Dibujo Artístico y en 1932 fue nombrada profesora en el Instituto de Segunda Enseñanza de Elche. En las tres ciudades entró en contacto con sus círculos intelectuales y artísticos.
El nombre de Dionisia Masdeu apareció esporádicamente en la prensa local a lo largo de los años veinte, donde se elogió su busto de Ramón y Cajal, copia de Benlliure, conservado en el Museo Provincial, o un busto de dama que ponía de manifiesto como la autora sabía, “con su admirable cincel, dar expresión a las almas”. Pero fue su exposición de 1931, celebrada en el Centro Mercantil de Zaragoza, la que la dio a conocer y supuso el inicio de una carrera que pronto la situaría como figura singular dentro del panorama artístico aragonés. Dicha muestra, en la que expuso en compañía del escultor oscense José María Aventín, fue muy visitada y tuvo una amplia repercusión en la prensa. En ella la autora presentó un total 37 obras entre esculturas, cerámicas y piezas decorativas, entre las que destacaron las tituladas Añoranza, Payaso saliendo del circo o Borrachos, entre otras. En la crónica publicada en el número de julio de la revista Aragón se reprodujeron imágenes de varias piezas de la autora. Con motivo de la exposición, la crítica se refirió a como una “artista de gran temperamento” (José Sanz Rubio, La Voz de Aragón, 16-V-1931), que “demuestra con las obras expuestas que domina el difícil procedimiento del esmalte, que tiene una sólida preparación artística y un gusto depuradísimo y que no se deja vencer por la rutina ni por el industrialismo” (Pedro Macanaz, Diario de Avisos de Zaragoza, 18-V-1931), y que supo recoger en sus trabajos de cerámica decorativa “la tradición gloriosa de este oficio tan español y darle aires de modernidad con un gusto exquisito y un maravilloso dominio de la técnica” (R., Heraldo de Aragón, 28-V-1931).
De aquellos años consideramos especialmente interesantes las obras tituladas La zurda y Búsqueda, por tratar en ellas el tema de la mujer artista. La primera de ellas es un plato protagonizado por una ceramista que aparece decorando un jarrón de gran tamaño, en el interior de su taller. Mientras que la segunda, que se trata en este caso de un mural esmaltado sobre azulejo, una pintora camina pensativa por un parque, con un lienzo enrollado y una carpeta bajo el brazo, con altos edificios y un rascacielos de fondo.
A comienzos de 1932, La Voz de Aragón (08-I-1932) publica una interesante entrevista que Tomás Seral y Casas realizó a la autora, quien cuando le pregunta “¿Para qué vive?”, responde con certeza “Para mi arte”, y añade que, si se quedase imposibilitada para producirlo, “Entonces, como el torero de la poesía, «me moriría de pena»”. Además, Dionisia Masdeu le confiesa que la que el autor llama Sirena en tierra es en aquel momento su obra predilecta, afirmando que, “Tan es así, que no he querido exponerla. La conservo en mi casa. Estoy enamorada de ella”.
Unos meses más tarde, en un artículo sobre la autora publicado en el Heraldo de Aragón (19-IV-1932), Carlos Sarthou Carreres resumía su trayectoria de la siguiente manera:
Primero fué pintora, pero sintió el deseo del relieve y de la modelación. Fué después escultora y halló pálida su obra sin la brillantez del colorido. Quiso hermanar ambas artes y encontró en la cerámica medio adecuado de expresión, modelando la arcilla a impulsos de su loca fantasía y avalorando luego el barro cocido con el ropaje del oro y del vidriado, cuando no en el desmayo de los colores desvaídos de la tosca.
Acosada a preguntas, violentando su modestia, conseguimos averiguar algún detalle de su vida artística: de sus primeros pasos en la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza, llevada como de la mano del maestro Ricardo Pascual, quien presintió una futura artista en la niña de Pina de Ebro. A impulsos de la vocación y empujada por el éxito siempre creciente, ingresó en la Academia de San Fernando de Madrid, fué alumna de la Escuela Ceramista de Alcántara, vino a la de Manises (Valencia), y resultando ya estrecho horizonte el de Manises, Talavera, Alcora, Sevilla, tiende su mirada a Sévres, París, Viena, Holanda, Italia… como enamorada del ideal corriendo tras la ilusión de un arte insospechado.
[…] Es Dionisia Masdeu aragonesa de cuna, valenciana de vocación; artista española en fin.

Y, un año después, Ernesto Vellve le dedicaba las siguientes palabras en el Heraldo de Aragón (18-I-1933):
En manos de Masdeu el barro gime, añora, se duele; entre sus dedos la arcilla clama, evoca, afirma, reflexiona, suena, ama, vive; en su lápiz la línea exorna, decora, orientaliza, hace mito y leyenda, alegoría y cifra; su pincel tremente, al conjuro de su imaginación, amasa los caldos vivos de las pinturas y el bronce y el hierro, el cobre y la plata, el mármol y el cristal, el zafiro y la esmeralda, el ópalo y el topacio… todo el mundo del color, del metal y de la piedra, de la hoja y de la flor, del plumaje y de la piel, se hace líquido en sus tinteros. Los sabios licúan en los laboratorios; no hay cuerpo que se resista a la presión delicuescente de la imaginación celosa de esta artista sublime. Todo se hace líquido en color.
Pero hay más, y éste es el genio creador que anida en Dionisia Masdeu: Dionisia extiende el mundo del color a todo el mundo de la belleza.

Paralelamente a su labor como escultora y ceramista de pequeño formato, la autora realizó una obra monumental que merece la pena destacar: un mural cerámico de grandes dimensiones -6×1,50 metros- en el llamado Edificio Gil, en la plaza del Ayuntamiento de Valencia, firmado y fechado en 1932. Esta composición, de marcado carácter art déco, integrada en la arquitectura ecléctica del edificio de Joaquín Rieta Sister, muestra la capacidad de Dionisia Masdeu para trabajar a gran escala, su dominio del color y su inclinación por soluciones geométricas y notas expresionistas.
Al menos desde 1935, la artista tuvo estudio en Zaragoza, que compartía con la poetisa Maruja Falena. Se vinculó con la vanguardia artística y literaria, estableciendo relación con Tomás Seral y Casas, quien, ilustró la portada un interesante número de la revista Noreste, el décimo, un monográfico dedicado a mujeres relevantes, con la obra de la autora titulada Sirena en tierra. Asimismo, también en 1935, la Librería Internacional de Zaragoza organizó una notable muestra colectiva en la que participaron numerosas artistas de la vanguardia del momento, como Maruja Mallo, Rosario de Velasco, Ángeles Santos, Remedios Varo, Norah Borges y Dionisia Masdeu, entre otras. Además, durante aquellos años tuvo amistad con otras autoras aragonesas como Concha Lago, Joaquina Zamora o Lola Dolla. En esta época realizó esculturas de yeso con pátinas metálicas y cerámicas de concepción claramente moderna, con tratamiento geométrico de los planos, estilización de las figuras femeninas y un acusado sentido del volumen.
El 14 de abril de 1936 Dionisia Masdeu contrajo matrimonio con Juan José Laforga Minguillón, aparejador de obras natural de Utebo.
En septiembre de 1936 participó en una exposición colectiva de pintura, escultura y arte decorativo, organizada a beneficio de la Junta de Recaudación Civil de Defensa Nacional, en la que exhibió dos pinturas, El adolescente y El Estudiante, y la escultura Opresión, adquirida por el Museo de Zaragoza. En noviembre de aquel año se inauguró una segunda exposición, en la que Dionisia Masdeu participó con una escultura.
Su marido se incorporó como delineante al Ejército del Aire de Zaragoza y Dionisia Masdeu colabora como dama de Sanidad. Durante los años 1937 y 1938 el matrimonio residió en Logroño, y en aquel periodo nacieron sus hijos José Antonio y Jesús Amadeo -nacido en Zaragoza- Laforga Masdeu. Entre 1939 y 1947 la familia residió en Madrid, aunque la autora regresó a Zaragoza un tiempo indeterminado. En aquel periodo nacieron sus otros dos hijos, Carmelo -que falleció prematuramente- y María Pilar.
En 1947 la familia se trasladó a Tetuán, donde José Laforga trabajó como delineante con graduación militar adherido al Ejército del Aire. Durante su estancia en la ciudad, Dionisia Masdeu impartió clases en la Escuela de Cerámica Hispano-Musulmana y realizó retratos cerámicos del Jalifa y de varios altos cargos militares y culturales españoles, empleando el busto como medio de prestigio profesional y beneficio económico. La estancia en Marruecos influyó decisivamente en su obra posterior, tanto en la temática como en las técnicas decorativas y cromáticas.
La familia regresó a Zaragoza en 1950, y la autora montó un nuevo estudio y continuó su actividad artística. Durante aquellos años participó en distintas exposiciones colectivas como el VIII Salón de Artistas Aragoneses (1950) -con la escultura Reflejo metálico-, la Exposición de Artes Plásticas Aragonesas organizada por el Instituto Cultural Hispánico de Aragón (1951) -con la escultura Aragonesa-, o el IX Salón de Artistas Aragoneses (1951) -con el cuadro Mora en el Zoco y la escultura Musulmana-. Además, en mayo de 1952 inauguró una exposición individual en el Centro Mercantil de Zaragoza, en la que exhibió una treintena de piezas entre esculturas, cerámicas, un retrato al pastel y un dibujo. Con motivo de la muestra, Luis Torres afirmaba “Para nosotros, lo importante de esta exposición es, ante la obra expuesta, imaginar lo mucho que podría hacerse para el resurgimiento de la cerámica aragonesa, con un criterio artístico moderno, si Dionisia Masdeu pudiera disponer de los medios materiales que exigen la realización de una obra de esta naturaleza” (Heraldo de Aragón, 02-V-1952). Durante aquellos años realizó también varios bustos de personalidades locales y provinciales, y promovió la enseñanza de la cerámica, como evidencia el curso que dirigió en la localidad de Muel en 1953.
Dionisia Masdeu continuó trabajando en su taller hasta su fallecimiento el 27 de septiembre de 1962, en Zaragoza. Durante estos últimos años su producción se divide entre piezas de cerámica de carácter decorativo y obras de concepción más libre y experimental. En los últimos años realizó, entre otras obras, dos trípticos cerámicos en relieve fechados en 1953.
En los últimos años su labor ha sido reconocida con exposiciones como Homenaje a Dionisia Masdeu Agraz, inaugurada en septiembre de 2004 en su localidad natal, Pina de Ebro, o Dionisia Masdeu. Escultura y cerámica como renovación, 1902-1962, celebrada en 2007 en el Taller-Escultura de Cerámica de Muel. Además, la Diputación Provincial de Zaragoza le otorgó la Medalla de Oro de Santa Isabel de Aragón, Reina de Portugal, a título póstumo, en el año 2006. Su legado, fragmentario y en parte desaparecido, la sitúa como una figura pionera en la cerámica artística aragonesa y como una escultora singular dentro del contexto español anterior a la Guerra Civil.

Josephine Baker

1930

Terracota esmaltada 17 x 31 cm Colección particular

Plato cerámico

1930

Museo de Cerámica de Manises

Sin título

1930

Mural esmaltado sobre azulejo 50 x 20 cm Colección particular

La zurda

1930

Añoranza

1931

Payaso saliendo del circo

1931

Mencionada en SANZ RUBIO, José, “Se inauguró ayer la Exposición de Dionisia Masdéu y José María Aventín”, La Voz de Aragón (Zaragoza, 17-V-1931), p. 3.

Borrachos

1931

Mencionada en SANZ RUBIO, José, “Se inauguró ayer la Exposición de Dionisia Masdéu y José María Aventín”, La Voz de Aragón (Zaragoza, 17-V-1931), p. 3.

Jarrón

1931

Reproducida en La Voz de Aragón (Zaragoza, 28-V-1931)

Culto al sol

1931

Bajorrelieve con engobes y cubierta transparente 43 x 33 cm Colección particular

Añoranza

1931

Yeso patinado y reflejos metálicos 48 x 21 x 22 cm Colección Ayuntamiento de Zaragoza

Sirena en tierra

Paradero desconocido

Cabeza de mujer valenciana

h. 1932

Reproducida en Heraldo de Aragón (Zaragoza, 18-01-1933), p. 8

Sentimiento (boceto)

h. 1932

Reproducida en Heraldo de Aragón (Zaragoza, 18-01-1933), p. 8

Sin título

1933

Barro rojo de Manises con óxidos colorantes y cubierta craquelada 37 x 51 x 28 cm Colección particular

Vida interior

h. 1934

Reproducida en Heraldo de Aragón (Zaragoza, 13-09-1934), p. 1.

– 1924. Concurso para pensión artística de la Diputación Provincial. Zaragoza, Diputación Provincial de Zaragoza.
– 1931. Exposición individual. Zaragoza, Centro Mercantil de Zaragoza.
– 1935. Salón de Artistas Aragoneses. Barcelona, Centro Obrero Aragonés.
– 1936. Exposición benéfica a favor de la Junta de Recaudación Civil de Defensa Nacional. Zaragoza, Centro Mercantil de Zaragoza.
– 1950. VIII Salón de Artistas Aragoneses. Zaragoza, Palacio de la Lonja.
– 1951. Exposición colectiva del Instituto Cultural Hispánico de Aragón. Zaragoza, Palacio de la Feria de Muestras.
– 1951. IX Salón de Artistas Aragoneses. Zaragoza, Palacio de la Lonja.
– 1952. Exposición individual. Zaragoza, Centro Mercantil.
– 2004. Homenaje a Dionisia Masdeu. Pina de Ebro, Sindicato de Riegos.
– 2007. Dionisia Masdeu. Escultura y cerámica como renovación, 1902-1962. Muel, Taller-Escuela de Cerámica de Muel.

BIBLIOGRAFÍA

Ellas estaban allí. Artistas plásticas zaragozanas en los años cincuenta y sesenta, Zaragoza, Ayuntamiento de Zaragoza, Servicio de Mujer e Igualdad, 2022.
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FUENTES HEMEROGRÁFICAS

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– “Prórroga de una Exposición”, Heraldo de Aragón (Zaragoza, 27-V-1931), p. 1.
– R., “La última exposición del Mercantil”, Heraldo de Aragón (Zaragoza, 28-V-1931), p. 3.
– SANZ RUBIO, José, “Se inauguró ayer la Exposición de Dionisia Masdéu y José María Aventín”, La Voz de Aragón (Zaragoza, 17-V-1931), p. 3.
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– VELLVE, Ernesto, “La aragonesa Dionisia Masdeu”, Heraldo de Aragón (Zaragoza, 18-I-1933), p. 8.
– ZEUXIS, “José M.ª Aventin, Escultor. Dionisia Masdeu, ceramista”, Aragón (Zaragoza, VII-1931), pp. 139-142.

PÁGINAS WEB

– PÉREZ-LIZANO FORNS, Manuel, “Dionisia Masdeu Agraz”, https://historia-hispanica.rah.es/biografias/29018-dionisia-masdeu-agraz (fecha de consulta: 15/12/2025).

Blanca Torralba Gállego, 2025